Creado por Patricia Pradolin, docente de Práctica de la Interpretación, Introducción a la Traducción y Orientación Profesional

sábado, 18 de junio de 2016

El guion: seis claves para usar este signo

Dice la FUNDÉU: El guion (-) es un signo ortográfico distinto de la raya (—) que, entre otras funciones, sirve de unión entre palabras u otros signos. A continuación se ofrecen seis claves para usarlo adecuadamente:
  1. Establece distintas relaciones circunstanciales entre nombres propios: trasvase Tajo-Segura, enfrentamiento Agassi-Sampras.
  2. Une dos adjetivos que se aplican a un nombre, siempre que cada uno de ellos conserve su forma plena: [análisis] lingüístico-literario, [lección] teórico-práctica. En estos casos, el primer adjetivo permanece invariable en forma masculina singular, mientras que el segundo concuerda en género y número con el sustantivo al que se refiere.
  3. Establece relaciones entre conceptos, que pueden ser fijas (calidad-precio, coste-beneficio), o bien circunstanciales (conversaciones Gobierno-sindicatos). En estos casos el guion tiene un valor de enlace similar al de una preposición o una conjunción (conversaciones entre Gobierno y sindicatos).
  4. Une dos gentilicios que conservan su referencia independiente: [relaciones] germano-soviéticas, [frontera] chileno-argentina. El primer elemento permanece invariable, mientras que el segundo concuerda en género y número con el sustantivo; además, cada elemento conserva la acentuación gráfica que le corresponde como palabra independiente: [película] ítalo-francesa.
  5. Une un prefijo con la palabra a la que acompaña cuando esta empieza por mayúscula, es una sigla o un número: anti-OTAN, anti-Mussolini, sub-18, super-8.
  6. Entre cifras, indica un intervalo: las páginas 23-45; durante los siglos X-XII o períodos (1998-1999).

Gerundio: usos aceptables

(Gramática de la RAE: 27.3.1d) Se considera incorrecto el uso del gerundio para indicar una pura relación de posterioridad, como en Estudió en Santiago, yendo (en lugar de … y fue) después a Bogotá. No obstante, la anomalía de estas construcciones, documentadas ya en la lengua clásica, se atenúa cuando la posterioridad que se expresa es tan inmediata que casi se percibe como simultaneidad, y también cuando cabe pensar que el gerundio denota una relación causal, consecutiva o concesiva: Los cartagineses lo atacaron, obligándole a refugiarse en una torre, a la que luego le prendieron fuego (Fuentes, Naranjo); Alba se la arrebató de la mano de un zarpazo y la lanzó contra la pared, haciéndola añicos (Allende, Casa). (Gramática de la RAE: 27.2.2c) Aunque se consideran generalmente construcciones menos elegantes, admiten el gerundio con valor adjetival sustantivos de información y comunicacióncomo carta, comunicado, correo, decreto, mensaje o nota: El mensaje del subsecretario informándome de ello era bastante escueto. Dice sobre el tema Moliner: Hay todavía otro caso de gerundio adjetivo admitido por el oído español completamente irregular, pues, no sólo no está entre los admitidos por la RAE, sino que a él no es aplicable la norma de responder a la pregunta “¿cómo está?”: ‘El B. O. publica una disposición regulando….’ Son gerundios que hacen el papel de adjetivos o participios-adjetivos yuxtapuestos (…) y son privativos de ciertos verbos (en el caso del ejemplo, “regular”), pues con otros no son admitidos: nadie diría, por ejemplo, ‘tiene una casa rentando mucho dinero’. Se ha intentado explicarlos considerando el gerundio referido al verbo de la oración principal (‘publica regulando’); pero casos en que tal atribución no es posible invalidan esa explicación. No hay, pues, más remedio que considerar este caso como uno de los de “excrecencia” o aparición en el lenguaje de excepciones a las normas de uso vigentes, y esperar a ver si el anatema de los gramáticos acaba por extirparlo, o si el brote prevalece a pesar del anatema. En un contexto similar, la construcción es aceptable cuando el gerundio sigue a un verbo (“Escribió comunicándoles…”). En estos casos, la interpretación causal del gerundio está próxima a la final; se explica la razón del acto de escribir, pero también la finalidad (Gramática de la RAE, 27.3.2b).

jueves, 16 de junio de 2016

Uso de los pronombres lo(s), la(s), le(s). Leísmo, laísmo, loísmo


Para usar adecuadamente los pronombres átonos de 3.ª persona lo(s), la(s), le(s) según la norma culta del español general, debe tenerse en cuenta, en primer lugar, la función sintáctica que desempeña el pronombre y, en segundo lugar, el género y el número gramatical de la palabra a la que se refiere. En el siguiente cuadro se muestra la distribución de formas y funciones de estos pronombres:
singular
plural
3.ª pers.
compl. directo
masc.
lo
(también le, cuando el referente es un hombre)1
los
fem.
la
las
neutro
lo
-
 compl. indirecto
le
(o se ante otro pron. átono)
les
(o se ante otro pron. átono)
1En el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española (RAE, 1973) se condena el leísmo referido a cosa, pero se permite el referido a persona masculina singular; el leísmo plural siempre ha sido censurado por la Academia, ya que su baja incidencia desde los textos castellanos más antiguos atestigua que tampoco lo ha sancionado nunca mayoritariamente el uso de los hablantes cultos.
A continuación se expone de forma sucinta la norma que rige el empleo de estos pronombres:
  • Cuando el pronombre desempeña la función de complemento directo, deben usarse las formas lolos para el masculino (singular y plural, respectivamente) y lalaspara el femenino (singular y plural, respectivamente):
¿Has visto a Juan? Sí, lo vi ayer.
¿Has visto a Juan y a los niños? Sí, los he visto en el parque.
Compré la medicina y se la di sin que nadie me viera.     
¿Has recogido a las niñas? Sí, las recogí antes de ir al taller.
[Dada la gran extensión en el uso de los hablantes cultos de ciertas zonas de España de la forma le cuando el referente es un hombre, se admite, únicamente para el masculino singular, el uso de le en función de complemento directo de persona: ¿Has visto a Jorge? Sí,le vi ayer en el parque].
  • Cuando el pronombre desempeña la función de complemento indirecto, deben usarse las formas le, les (singular y plural, respectivamente), con independencia del género de la palabra a la que se refiera el pronombre:
Le pedí disculpas a mi madre.
Le dije a su hermana que viniera.
Les di un regalo a los niños.
A pesar de la aparente simplicidad del sistema, existen casos excepcionales o aparentemente excepcionales dentro de la norma, así como una enorme variedad en cuanto a los usos efectivos en las distintas zonas hispanohablantes. Si se desea información pormenorizada, pueden consultarse los artículos leísmolaísmo y loísmo del Diccionario panhispánico de dudas, así como las entradas dedicadas a verbos que plantean problemas a los hablantes en cuanto a la selección de los pronombres átonos de tercera persona (avisar,ayudarcurardispararescribirllamarmolestarobedecerpegarsaludar, etc.).

domingo, 5 de junio de 2016

Programas de radio sobre traducción e interpretación

TRADUCTORAS AL AIRE link de facebook 

ENTREDICHOS. Muy interesante la entrevista a Santiago Murias hablando sobre honorarios (a partir del minuto 20) escuchar

jueves, 2 de junio de 2016


FundéuBBVA siempre al rescate

Currículo currículum se escriben con tilde y en redonda, mientras que la locución curriculum vitae no se acentúa gráficamente, de acuerdo con la nueva Ortografía de la lengua española.
En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Esta aplicación, cómoda y fácil de utilizar, permite confeccionar el currículum vitae», «Redactar el currículum vitae puede ser una de las tareas más complejas» o «Su currículum vitae debe ser conciso, no parecer recargado de información».
Pese a que el Diccionario panhispánico de dudas establecía el uso de la tilde en esta locución, la actual Ortografía ha modificado este criterio y aboga por escribir las locuciones latinas en cursiva y sin tilde, de modo que lo apropiado en los ejemplos anteriores habría sido curriculum vitae.
Los plurales de currículo currículum son currículos y currículums, respectivamente; el de la locución, sin embargo, es invariable y tiene género masculino: los curriculum vitae. Se considera inadecuada la variante currícula.