Creado por Patricia Pradolin, docente de Práctica de la Interpretación, Introducción a la Traducción y Orientación Profesional

jueves, 19 de mayo de 2016

Entrevista a la intérprete Patricia González

¡Gracias a la alumna Paula Mascheroni y a la sra. Patricia González por su generosa contribución a la cátedra!

¿Me puede contar un poco sobre el evento que relata Eduardo Mascheroni del año 1993? ¿Qué recuerda de ese trabajo en particular?
La interpretación era sobre agrimensura. Tuve la suerte de que me facilitaron mucho
material de lectura, que pude consultar con los organizadores del evento y con Eduardo. Luego de que leí el material de lectura en español, busqué la bibliografía en inglés y me armé los glosarios. También logré, a través Eduardo, entrevistar al orador holandés, lo llamé al hotel y pactamos una entrevista ahí mismo. Él me mostró las filminas que en ese entonces se pasaban por el proyector y me contó de lo que iba a hablar, lo que iba a decir, los temas que iba a tratar a medida de que me mostraba cada una de ellas.

¿La interpretación fue simultánea?
No, la interpretación fue consecutiva. Lo que sucedía es que como lo tenía al lado, a veces pasaba que cuando él realizaba pausas naturales, yo interpretaba. No pactamos las pausas con anterioridad, él se daba cuenta de las pausas que debía realizar para darme pie a hacer mi trabajo, o a veces me miraba para que yo le indicara cuando parar así yo podía interpretar. Había veces que hasta lo interrumpía cuando hacía esas pausas y él comprendía por qué era. Yo lo guiaba más a él que él a mí, estaba muy predispuesto a alguna que otra interrupción que se dio. Y pasa con muchos oradores, pero porque están acostumbrados, dan conferencias en diversos lugares del mundo y saben que el intérprete
necesita cierto tiempo para retener las ideas.

¿Cómo se sintió al hacer el trabajo sola?
Fue cansador pero no me di cuenta en el momento porque la adrenalina me fue llevando.
Fue una experiencia muy buena. La gente que me brindó información y respondió a todas mis consultas fue muy colaborativa en todo. Había mucha predisposición. Pude hacer todo sola pero porque tuve esa suerte, de encontrar gente predispuesta a ayudarme y a sacarme las dudas.

¿Recuerda alguna otra experiencia de trabajo similar o que quiera comentar?
En otras oportunidades que interpreté en Expo Management, no tuve la posibilidad de hablar con los oradores, ya que eran gente muy importante y la gran mayoría iban a todos lados con seguridad. El único contacto que se podía tener con el orador era a través del coordinador del evento, si es que este estaba de acuerdo. Pero muy rara vez una se podía acercar a escucharlos antes del día del evento. Lo que más me interesaba a mí era escuchar el acento, ya que muy pocas veces van a ser oradores de Estados Unidos o de Gran Bretaña. ¡Tenés que tener suerte para que te toquen oradores así! De todas formas, ahora internet te facilita mucho la tarea del estudio del acento, porque podés buscar
conferencias que hayan dado anteriormente u oradores con un acento similar. Pero para lo que es el mercado de interpretación acá en Argentina, lo que más vas a tener es gente de cualquier lugar menos de Estados Unidos o Inglaterra. Menos que menos Inglaterra porque desde el 82 se cortaron muchos lazos con el país y son pocos los oradores que vienen. Una vez me tocó interpretar en el Congreso de Educación del Adulto, en donde el orador era de la India. ¡Casi me muero cuando lo escuché por primera vez! No entendía nada.
Tuve que acostumbrar el oído, ejercitarlo para poder comprenderlo y así comunicar lo que decía. Por eso es muy importante encontrarse previamente con el orador si las circunstancias lo ameritan. Hay veces en las que el orador no tiene muchos conocimientos del inglés, tiene lo básico y tiene hasta errores gramaticales, a los que tenés que acostumbrarte y comunicar el mensaje quitando esos errores in situ con los que lo recibís. Y te aseguro que te vas a sentir realizada cuando se produce esa comunicación. Lo importante es no negarse a los sonidos a los que no estamos acostumbrados, porque si el oído se niega, se cierra, cuesta entender. Tenés que abrirte a cualquier tipo de sonido por
más feo que a veces pueda resultar.

¿Cómo es su preparación previa antes de una interpretación?
Algo muy importante que hago antes del día del evento es ir unos dos o tres días antes a
chequear la predisposición de todo, hago pruebas de sonido (los sonidistas nunca te van a
hacer problema con eso porque ellos tienen que hacer el mismo trabajo y les viene de diez
que vos vayas y pruebes con ellos), ver dónde se va a colocar la cabina, si te conviene esa
posición, cómo vas a hacer con la visión de la sala y demás. También te vas a tener que
reunir con la persona con la que vas a realizar la interpretación. Nosotros siempre somos
dos y en general vamos a hacer la prueba de sonido juntos.

¿Qué sugiere para la memoria?
Mucho entrenamiento. Retelling es uno de los ejercicios que yo les doy a mis alumnos. De
esa forma la memoria se va ensanchando, la presionás con ejercitación y se agranda por sí
sola, pero es un entrenamiento gradual, lleva su tiempo, no va a salir de un minuto para el
otro. Lo que yo noto en los jóvenes es que pretenden salir interpretando después de dos
horas de clase, y no es así. El trabajo del intérprete es un estudio largo, gradual, de muchas
horas de práctica, investigación, estudio exhaustivo de la lengua y de la cultura.

¿Prefiere simultánea o consecutiva?
A mí me resulta más fácil la simultánea, porque en la consecutiva juega mucho la memoria
y a veces eso me juega en contra. Además, a veces, la situación no te permite hace toma de
notas, entonces ahí es mucho más difícil. En una ocasión que me contrataron para
consecutiva fue en una fábrica de frenos para automóviles en plena planta con los obreros.
El hombre al que interpretaba no paraba, iba de un lado para el otro, daba vueltas, subía y
bajaba escaleras, daba demostraciones, hacía pocas pausas y yo lo seguía y tenía puesta mi
atención cien por ciento en lo que decía para que no se me escapara nada. ¡Fue estresante!
No podía tomar nota, obviamente, porque no había forma de hacerlo.
En el escenario es conveniente no hacerlo por una cuestión estética, pero si el tema que
vas a interpretar es muy técnico y hay muchas cifras, sacás el anotador y tomás nota. Las
cifras son muy traicioneras, no podés confiar en tu memoria para eso.
Todo depende mucho de la empresa igual. Las empresas más serias que organizan con tres
meses de anticipación pueden contratar simultánea porque contratan a los equipos, la
cabina y demás. Pero hay otras empresas que no tienen el tiempo para la organización y
contratan la consecutiva, muchas lo prefieren. Todo depende de la organización y del presupuesto.

¿Tiene un sistema de toma de notas?
Mi sistema de toma de notas es el de Rozan. Sí, cada intérprete tiene su propio sistema también, pero yo utilizo mucho el de él porque es al que estoy acostumbrada. De todas formas, las notas son para vos, vos decodificas, es muy personal. Sí me pasó que tuve que leer las notas de mi compañera de cabina pero era para poder ayudarla porque ella anotaba palabras o términos que no comprendía entonces yo después le decía cómo decirlos.

¿Y de la simultánea qué recomienda?
Para la simultanea es imprescindible el estudio previo, la preparación del tema, saberlo de
memoria. Yo tuve que hacer una interpretación sobre cardiopatía congénita y te puedo asegurar que me lo sabía como la palma de mi mano, no había nada que no supiera cuando hice esa interpretación. Hoy, si me preguntás algo, no me acuerdo nada, pero ese día sabía todo y todo lo que escuchaba me era familiar. Sin embargo, cuando uno no sabe bien de un tema, lo mejor es no aceptar el trabajo. No
porque te guste la medicina vas a aceptar un trabajo tan complejo. En esos casos, no acepto. No voy a arriesgar mi reputación haciendo algo que esté mal. Lo delego. Me pasó que tuve que delegar trabajos sobre computación y cuando lo hago, recibo mi porcentaje. Generalmente yo trabajo mucho con interpretaciones sobre economía, educación, medicina general.
En Buenos Aires hay gente especializada en medicina y que cobra unos honorarios muy altos por el trabajo que hacen, pero porque son expertos, saben lo que hacen y de lo que van a interpretar. Es un precio que vale la pena pagar si se quiere comunicar bien el mensaje.
Es un trabajo estresante. A los 65 años, yo tomo dos o tres trabajos por año, porque me cansa mucho, tengo que tomarme un descanso entre trabajo y trabajo. Pero hay gente que toma un trabajo atrás del otro. De todas formas, es bueno descansar la mente después de cada interpretación, porque hay que cuidar la cabeza.

¿Por qué eligió la carrera de intérprete?
Las circunstancias me llevaron a estudiar el interpretariado. Trabajaba como secretaria  bilingüe en una empresa, entonces mi jefe me pidió que oficiara de intérprete, yo le expliqué que lo iba a hacer pero que creía que era un trabajo para un profesional, no para mí que era profesora de inglés. Después de que lo hice me di cuenta que necesitaba estudiar para hacer algo así, que no era fácil y que debía formarme para poder hacerlo bien. Averigüé dónde se hacía la carrera en Buenos Aires (en ese entonces solo se hacía en Lenguas Vivas), la hice y me gustó muchísimo.

¿Qué le aconsejaría a los alumnos e intérpretes nóveles?
Constancia y paciencia. No te frustres si no sale todo de entrada, porque no va a salir. La práctica lo logra. Es un progreso que hace la gente con tiempo. No sale de entrada, tengo que darme tiempo. No es una carrera elitista como se creyó por muchos años, no es solo para unos pocos eruditos. Se puede hacer, pero se necesita de la constancia, de horas escuchando audios, practicando, informándose, prestando atención a todo y no esperar resultados rápidos, porque es un proceso que hay que vivirlo. Es un aprendizaje gradual. Además, a la lengua hay que estudiarla de continuo, constantemente, porque cambia todo el tiempo y siempre se aprende algo nuevo. Nunca dejar de estudiar, de estar al tanto, porque es la clave del éxito.