Creado por Patricia Pradolin, docente de Práctica de la Interpretación, Introducción a la Traducción y Orientación Profesional

martes, 19 de mayo de 2015

Entrevista a Romina Berardi

En el marco de la cátedra de Orientación Profesional, los alumnos deben contactarse con un proveedor de servicios de interpretación y hacerle una entrevista. Agradecemos la excelente predisposición de la intérprete Romina Berardi, de RB Language Services, y su generosidad al compartir sus conocimientos y experiencia con nosotros. ¡Felicitaciones a la alumna Dafne Zanelli por su trabajo!



¿Hace cuánto que se dedica a la interpretación?

Hace 10 años: empecé a interpretar profesionalmente el 13 de febrero de 2006, en un proyecto de implementación de software para una empresa multinacional, que se extendió 8 meses. Desde entonces, trabajo como intérprete y traductora independiente.



¿Cuáles han sido los mayores retos a los que se ha enfrentado en este trabajo? ¿Recuerda algún trabajo particularmente difícil?

Uno se enfrenta a todo tipo de desafíos: desde clientes difíciles que no entienden los requisitos mínimos que se deben cumplir para que podamos hacer nuestro trabajo como intérpretes (en materia de horarios, pausas, provisión de materiales, etc.), que te retacean información, que menosprecian tu trabajo (y no se dan cuenta de lo esencial que les resultamos)… Hasta oradores complicados, ya sea por la velocidad a la que hablan o por el acento que tienen o porque el inglés no es su lengua materna y no lo manejan bien (recuerdo un par de japoneses que nos dieron su discurso impreso, porque lo iban a leer, y que cuando se salían apenas de lo escrito –para hacer algún comentario o chiste u observación– era imposible entenderles). También hay desafíos personales a superar: yo, por ejemplo, sufro de migrañas, y me ha tocado tener que interpretar en días en los que tengo ataques migrañosos y cuando lo único que quiero hacer es estar en mi casa, en mi cama, acostada y con hielo en la cabeza, tratando de dormir. O días en los que simplemente te sentís mal anímica o físicamente y no podés irte y tenés que seguir, no queda otra, porque no vas a colgar un evento tuyo o de otro colega así nomás. Puede haber desafíos en términos de los temas a interpretar, obvio, pero esos son los más comunes y para los que más estamos listos: hay que prepararse de antemano y llegar al día de ese evento con el mayor conocimiento del tema posible.


¿Tiene algún modo especial de prepararse para las conferencias?

Siempre que se puede, hay que pedirle al cliente (o al colega que te contrata) material e información sobre el evento. La realidad es que muchas veces, muchas más de las deseadas, o no hay material, o no te mandan nada (ya sea por cuestiones de confidencialidad, de desorganización, de mala predisposición, etc.). En casos así, al menos hay que tratar de averiguar la temática del evento y, con eso, empezar a buscar información en internet sobre el tema, leer al respecto en ambos idiomas, armar algún tipo de glosario y tratar de cubrir la mayor cantidad de aspectos posibles. Si conseguimos los nombres de los oradores, es útil buscarlos en internet, leer sus biografías, ver si los encontramos en algún video de YouTube para escuchar cómo hablan (y preocuparnos –o no– de antemano). También es verdad que, al principio, cuando recién empezaba y no tenía muchos eventos, pero sí mucho tiempo libre, dedicaba muchísimas horas a prepararme para una interpretación. Leía cualquier presentación, Powerpoint o documento que pudieran mandarme, hacía glosarios, etc. Con el paso del
tiempo, y cuando tenés tres eventos de tres temas distintos en una misma semana (por poner un ejemplo), es muy complicado encontrar el tiempo (y las ganas) para leer el material que te hayan mandado o, en su defecto, ponerte a hacer una búsqueda exhaustiva –como hacía antes– en internet. No digo que sea lo mejor, digo que, con el tiempo, a veces pasa. Y hay que relajar la ansiedad y los nervios de saber que no estás tan preparada como te gustaría (en un mundo ideal).

Una cosa que sí hago, siempre-siempre, la noche anterior a un evento, es preparar mi bolso/cartera con todo lo que voy a necesitar. Puede parecer una pavada, pero me ha salvado en muchas ocasiones: el anotador, varias lapiceras, pañuelitos descartables, la netbook, los cables para cargar la netbook y el celular, los anteojos, y todo lo que puedo llegar a necesitar en el día. Es un consejo que me dio el que fue mi mentor (ahora, colega y amigo) y que me resultó y sigue resultando útil.



¿Cuál es el trabajo del que se siente más orgullosa?

Alguien, una vez, después de una interpretación en un evento de programación en Ruby, me dijo “You made it seem like we were all speaking the same language”. Fue lo más hermoso que me dijeron a nivel profesional. Coincide que fue en un evento de un cliente propio que me valora muchísimo como proveedora y como persona. De esos clientes que te agradecen todo el tiempo por tu trabajo, tanto arriba como abajo del escenario, que te dicen “nosotros cuando cada año empezamos a planear el evento, sabemos que a vos te llamamos sin pensarlo, sin buscar otros proveedores de interpretación”. Lograr ese nivel de confianza y satisfacción con un cliente es fabuloso.



¿Qué consejos le daría a un intérprete novel o recién recibido?

1) Que no se crean que, porque ya se recibieron, ya está, ya “se las saben todas” (hay muchísimos así, te juro), que ya no tienen nada más por aprender, que ya están listos para comerse al mundo. No lo hagan, porque el día que se queden mudos en cabina y quieran salir corriendo y llorando de ahí (a
todos nos pasó alguna vez), el golpe anímico que se van a dar es enorme.

2) Que busquen a un mentor, un intérprete con mucha más experiencia, que los pueda ir metiendo en cabina de a poco, en eventos “fáciles” primero, para no quemarlos (somos pocos y nos conocemos mucho) y para ir sumando horas de cabina gradualmente.

3) Que no digan que sí a todo evento que se les presente, sin saber si realmente están capacitados para hacerlo (yo, por ejemplo, casi no hago medicina porque considero que tendría que saber muchísimo más para poder interpretar en eventos médicos); que sepan cuáles son sus límites y limitaciones (vuelvo al punto 1).

4) Que respeten y hagan respetar la profesión y las tarifas (no por ser novel/recién recibido está bien romper el mercado).

5) Que sean buenos compañeros de cabina: si sos un mal compañero de cabina (si no sabés trabajar en equipo, si no le anotás cifras, nombres, etc. a tu compañero mientras está interpretando, si te vas de la cabina en el momento en el que le pasás el micrófono al otro y volvés a los 20’, etc.), nadie va a querer trabajar con vos, y en esta profesión, nadie te llama a cabina si no te conoce –y le gusta cómo trabajás, obvio– o si no conoce a alguien que trabajó con vos –y te recomendó–. La reputación es clave.

6) Que sean humildes: el intérprete no es la estrella del evento, no tiene que sobresalir y no tiene que esperar que todos lo alaben y le pongan la alfombra roja. Cuanto más invisible, mejor. El ego queda afuera de la cabina.

(No están en orden de importancia, así se me ocurrieron nomás, considero que son todos igual de fundamentales).