Creado por Patricia Pradolin, docente de Práctica de la Interpretación, Introducción a la Traducción y Orientación Profesional

jueves, 26 de junio de 2014

Bajar las tarifas no es la solución...

Excelente artículo publicado por Translation Boutique.

Las tarifas de traducción que te mereces

Posts Publicado el 17 junio, 2014 Por

Somos muchos traductores y en un día tonto podemos pensar que la única solución para que nos entren proyectos es bajar nuestras tarifas. ¿Seguro? A la hora de poner los precios hay que tener en cuenta muchos factores, como por ejemplo si queremos trabajar para una agencia de traducción o sin intermediario, nuestra experiencia, el país en el que vamos a ofrecer nuestros servicios (cosas de poder trabajar para todo el mundo), la combinación de idiomas (no es lo mismo inglésfrancés o alemán que ruso, árabe o hebreo) y, aunque nos pese, las necesidades del mercado.
El problema viene cuando nos pasamos una temporada en la que el trabajo flaquea y parece que los clientes se han olvidado de nosotros. ¿Tendré unas tarifas demasiado altas? Ésa es una de las preguntas que podríamos hacernos al reflexionar sobre las circunstancias.
Translation rates.Si tus tarifas son demasiado altas o no, no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que tirar nuestros precios por los suelos es perjudicial para el mercado, los compañeros, nuestra economía, nuestra reputación y… nuestro estado mental. Hoy os ofrecemos algunas reflexiones sobre por qué debemos mantenernos firmes con nuestras tarifas.
  1. La solución no está en bajar los precios, ni en aceptar precios bajos. No, no. La solución sí está en ponerte en contacto con cientos de miles de agencias, con empresas o con quien quieras. O, muchísimo mejor, trata de ampliar tu círculo de contactos en lugar de rendirte a la comodidad de la silla frente al ordenador. Hay que ser conscientes de la importancia de los contactos y de salir ahí afuera para relacionarnos con el mundo. Como comentábamos en esta entrada, lo de trabajar en casa está genial, pero es esencial tener actividades secundarias que nos permitan relacionarnos con personas más allá de nuestro correo electrónico (y de las infinitas aplicaciones o redes sociales). ¡Tus contactos son los que más clientes van a proporcionarte!
  2. Si reduces tus tarifas, el cliente pensará que está bien pagar menos. Si tú, traductor con experiencia, ofreces precios bajos, el cliente entenderá que ese precio bajo es el precio justo porque es ése el que tú le propones. Si a eso sumamos sus intereses de ganar más y más, es posible que trate incluso de forzarte para sentir que ha conseguido un buen trato. Y también es posible que, en un momento en que te pille flojo, decidas aceptar.
  3. Tus colegas de profesión también se verán afectados. Si eres tú solo el que cobra poco, pues bueno. Si empezamos a hacerlo todos, podría generarse una reducción progresiva de los precios del mercado que no nos gustará nada, nada. Y lo último que queremos es una devaluación de nuestro trabajo.
¿Sugerencia? Actuemos todos con un poco de conciencia sobre las repercusiones de nuestros actos y seamos los primeros en respetar nuestra magnífica profesión.
  1. Precios bajos = más horas de trabajo = menos tiempo libre = decadencia de nuestro estado de ánimo.  Si podemos cobrar más por un mismo trabajo (siempre manteniéndonos dentro de los parámetros de un precio justo), ¿por qué no hacerlo? Si aceptamos trabajos mal pagados, tendremos que trabajar muchas más horas para un mismo beneficio y entraremos en una espiral que no nos permitirá buscar oportunidades mejores. Además, nos sentiremos cansados, menos valorados y  frustrados por la cantidad de esfuerzo que tenemos que hacer por tan poca recompensa.
¿Sugerencia? Invertir más tiempo en la búsqueda de clientes y que los clientes que conseguimos sean de calidad.
  1. Buenas tarifas = mayor valor sobre tu trabajo. Traductor con experiencia, ¿acaso quieres empezar a competir con todos los bilingües (*cough*) del mercado que consideran que manejar un idioma es saber traducir? Sabemos que hay gente poco experta que dice ejercer la profesión y que ofrece unos precios bajíiiisimos. Sin embargo, el trabajo que realizan carece de calidad. Si no quieres que te consideren dentro de ese grupo, cobra un precio proporcional a la calidad de tus servicios. Si te vendieran un Lamborghini por 10 000 € dudarías, ¿verdad? Pues no generes dudas sobre la excelencia de tu trabajo vendiéndote muy barato ;-)
  2. Buenas tarifas = mayor valor sobre la profesión. El punto que hemos mencionado antes se aplica también al valor que la sociedad otorga a la profesión. Nos hemos formado durante años y años, nos hemos vuelto expertos en temas tan variopintos como el mecanismo de prensado en frío del aceite de oliva o la tecnología de redes neuronales, tenemos que renovar constantemente nuestros conocimientos lingüísticos y somos cuasi expertos informáticos. Somos gente curiosa, culta, formada y con una excelente capacidad de reflexión y análisis. Tenemos que establecer unas tarifas coherentes con nuestras aptitudes para que nuestra profesión sea respetada.
¿Se os ocurre algún motivo más que os gustaría compartir?
¡Que tengáis una semana alegre y productiva!

Davinia Albert para TB
Translation Boutique, tailor-made linguistic services